¿Qué pasa si alguien tiene un accidente con mi coche?
Prestar el coche es algo bastante común: a veces por necesidad, otras por comodidad. Pero cuando se produce un accidente y tú no ibas conduciendo, pueden surgir muchas dudas. ¿Te cubre el seguro? ¿Quién paga los daños? ¿Y si el conductor no tenía carnet o iba bebido?
En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber, sin rodeos ni tecnicismos, para que sepas exactamente qué puede pasar si alguien tiene un accidente con tu coche y quién debe indemnizar a quién.
¿El seguro cubre los daños causados a mi coche si la culpa es del conductor de mi coche?
Depende del tipo de seguro que tengas contratado. Lo primero que hay que entender es que el seguro obligatorio de responsabilidad civil solo cubre los daños causados a terceros, no los del vehículo que causa el accidente.
Así que, si una persona a la que tú has prestado el coche tiene la culpa del accidente, el seguro se hará cargo de los daños que haya provocado a otros vehículos, personas o bienes. Pero si hablamos de los daños de tu propio coche, entonces solo estarán cubiertos si tienes una póliza a todo riesgo o con cobertura de daños propios.
Ejemplo: Dejas tu coche a un amigo para que lo use una tarde. Al salir de un aparcamiento, se despista y golpea a otro coche. La culpa es suya. El seguro paga los daños del otro vehículo, pero si tú no tienes contratado un seguro a todo riesgo, la reparación de tu coche tendrás que asumirla tú.
¿Y si la culpa es del otro conductor?
En ese caso, la situación cambia completamente. Si quien ha provocado el accidente ha sido el otro conductor, su seguro será quien pague los daños, tanto del coche como de la persona que iba conduciendo el tuyo.
No importa que tú no fueras quien conducía. Siempre que el conductor de tu coche estuviera autorizado a conducir y no haya incumplido ninguna condición grave de la póliza, el seguro contrario se hará cargo. Eso incluye tanto los daños materiales como los personales (por ejemplo, si el conductor sufre latigazo cervical).
Ejemplo: Tu pareja conduce tu coche y otro conductor se salta un semáforo en rojo y colisiona con ella. La culpa es del otro. Su seguro pagará tanto los daños de tu coche como cualquier lesión que haya sufrido tu pareja, aunque el vehículo esté asegurado a tu nombre.
Aun así, conviene rellenar un parte amistoso o pedir la intervención de la policía para dejar claro quién ha sido el responsable y evitar problemas con las aseguradoras.
¿Y si el conductor no tiene carnet?
Aquí el panorama es mucho más grave. Si permites que una persona sin carnet conduzca tu coche, y esa persona tiene un accidente, el seguro no cubrirá los daños, ni a terceros ni al propio vehículo. Y lo que es peor: aunque inicialmente la aseguradora indemnice a las víctimas (porque está obligada legalmente), después podrá reclamarte a ti el dinero que haya pagado.
Esto se conoce como derecho de repetición y puede suponer una deuda enorme. Además, conducir sin carnet es una infracción administrativa grave o incluso un delito, dependiendo del caso.
Ejemplo: Tu sobrino, que aún no ha obtenido el permiso de conducir, te pide el coche “solo para moverlo unos metros”. Pierde el control y choca contra otro coche con personas dentro. La aseguradora indemnizará a los heridos, pero luego te lo exigirá a ti, como propietario del coche. Y tu sobrino puede enfrentarse a un proceso penal.
En definitiva, nunca dejes tu coche a alguien que no tenga carnet en regla.
¿Y si el conductor circula bajo los efectos del alcohol?
Si quien conduce tu coche ha bebido o consumido drogas y tiene un accidente, la situación es muy similar a la del caso anterior. Aunque el seguro se verá obligado a pagar los daños a terceros, puede luego exigirte a ti y al conductor el reembolso total de las indemnizaciones pagadas.
Y en este caso, además del coste económico, hay que contar con las consecuencias penales para el conductor, que puede enfrentarse a penas de prisión, retirada del carnet y antecedentes penales si supera ciertos límites de alcohol en sangre.
Ejemplo: Un amigo te pide el coche para volver a casa después de una fiesta. Tú sabes que ha bebido, pero se lo dejas igualmente. Choca con otro coche y hay heridos. La aseguradora paga por las lesiones y daños, pero después os reclama a ambos. Tú, por haber permitido el uso del coche; él, por conducir en estado de embriaguez. Y, además, deberá afrontar una condena penal.
Por tanto, si sabes o sospechas que alguien ha consumido alcohol o drogas, no le prestes el coche bajo ningún concepto.
¿Y si yo tengo el accidente con un coche que no es mío?
Si tú conduces un coche que no está a tu nombre y tienes un accidente, lo habitual es que el seguro sí te cubra, siempre que el propietario te haya autorizado a conducirlo y que tú tengas el carnet en regla.
El seguro obligatorio responde de los daños a terceros, y si el vehículo tiene cobertura a todo riesgo, también se harán cargo de los daños propios. Eso sí, hay aseguradoras que exigen que el conductor habitual esté incluido expresamente en la póliza. Si no es así, podrían aplicar una franquicia o incluso rechazar algunas coberturas, aunque esto depende de lo que figure en el contrato.
Ejemplo: Estás usando el coche de tu hermano para hacer un recado. Tienes un accidente por despiste. Como tienes carnet y él te había autorizado, el seguro se hace cargo de los daños al otro vehículo. Pero si no hay cobertura a todo riesgo, los daños del coche de tu hermano no estarán cubiertos.
Recuerda que, desde el primer momento del accidente, cada decisión que tomes influirá en el éxito de tu reclamación. La ayuda de un abogado especializado te proporcionará la tranquilidad de saber que cuentas con el respaldo necesario para enfrentar a las aseguradoras y defender tus intereses. Si has sufrido un accidente, no dudes en contactarnos sin compromiso haciendo click aquí.